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Hoy en dÃa, la oferta de préstamos hipotecarios es muy amplia
y variada. Pese a la multitud de nombres comerciales diferentes, se pueden
distinguir cuatro tipos básicos de préstamos.
Interés fijo
El tipo de interés permanece constante durante toda la vida del préstamo,
es decir, suban o bajen los tipos de interés, el cliente siempre pagará
lo mismo cada mes. Eso le da cierta seguridad -si los tipos de interés
suben, usted no se verá afectado- pero también tiene un inconveniente
-si los tipos bajan no podrá beneficiarse-. Se trata, por tanto, de
una decisión en la que se puede ganar o perder.
Otra caracterÃstica de este tipo de préstamos es que suelen
tener un plazo más ajustado -alrededor de doce años- y la comisión
por amortización anticipada es mayor. Recuerde este hecho si ya tiene
pensado destinar parte de sus ahorros futuros a ir reduciendo el importe del
préstamo o el plazo.
Interés variable
Esta clase de préstamos sà que permite beneficiarse de las rebajas
de los tipos aunque, lógicamente, también recoge las subidas.
Su principal ventaja es que no contemplan el riesgo de que el interés
del préstamo se quede desfasado, ya que periódicamente -normalmente
cada doce meses- se actualiza a los precios del mercado.
Estas son sus principales caracterÃsticas: el interés
varÃa al ritmo del mercado, el plazo de amortización
es mayor -puede llegar a veinte o treinta años- y la comisión
por amortización anticipada no supera el uno por ciento.
En esta modalidad es importante distinguir entre lo que es el tipo de interés
del primer periodo -válido para los seis o doce meses iniciales-, que
en ocasiones viene a ser como una promoción inicial, y el que regirá
los años sucesivos y que estará determinado por los Ãndices
más el diferencial añadido que se explican más adelante.
Interés mixto
Se conocen asà a los que combinan un periodo en el que el interés
permanece fijo -dos, tres o más años- y otro en el que éste
es variable y se va ajustando al mercado. El plazo de amortización
y las comisiones por cancelación anticipada suelen ser parecidos a
los variables. Combinan las ventajas e inconvenientes de los préstamos
fijos y los variables aunque, al acotar dos periodos diferentes, los riesgos
quedan más diluidos.
De cuota fija
Son préstamos a interés variable pero se asemejan a los préstamos
a tipo fijo en la medida en que el cliente siempre paga la misma cuota
al margen de la evolución de los tipos de interés.
La diferencia es que si los tipos suben, en lugar de pagar más cuota,
se alarga el plazo de amortización; y si bajan, se acorta. Su principal
problema es la incertidumbre. El cliente no sabe a ciencia cierta cuándo
terminará de pagar el préstamo, ya que depende de la evolución
de los tipos. A cambio de esta incógnita tiene la seguridad de que
su cuota no variará ni un euro en toda la vida del préstamo.
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