Los jóvenes optan por créditos hipotecarios a 40 años por el elevado coste de la vivienda
La imparable escalada que lleva el precio de la vivienda y la caída de los tipos de interés en los préstamos que conceden bancos y cajas de ahorro a particulares para su financiación, que por el momento se sitúan en niveles históricos, son las dos principales variables que cualquier persona ha de tener en cuenta para acceder a la propiedad de un piso o de una casa. Especialmente si se trata de un joven, con ingresos mensuales limitados y que se ve en la tesitura de solicitar un préstamo hipotecario a largo plazo. A muy largo plazo, si no quiere tener problemas para devengar cada mes los intereses y la amortización de capital que corresponda.
Si hace unos años lo normal es que se firmaran créditos hipotecarios a 12, 15 o como mucho a 20 años, hoy día la situación es muy distinta. El lapso de amortización ha subido progresivamente hasta alcanzar los 40 años. Y todavía, según los expertos, existe margen para que este plazo de concesión se amplíe hasta los 45. De hecho, en países como Francia se conceden hipotecas a 60 años y en otros como EE UU o Japón, este tipo de préstamos llegan hasta los 125 años. Allí, los hijos y nietos de quien firma uno de estos créditos heredan no sólo joyas, tierras u otro tipo de bienes de sus ascendientes. También deudas hipotecarias que han de asumir sin rechistar si quieren disfrutar un día de los inmuebles adquiridos por sus antecesores.
Las entidades financieras que hoy día trabajan en España y Granada, bancos como BBVA, SCH u Open Bank y cajas de ahorro como La Caixa, Caja Madrid, CajaGranada o Caja Rural de Granada, han abierto la mano a la hora de conceder créditos a largo plazo. Unos y otros ofrecen préstamos hipotecarios con la apostilla de ‘joven’ con un horizonte de amortización de entre 35 y 40 años. Generalmente, este tipo de créditos están referenciados al Euríbor a un año -fijado este mismo mes en el 2,414 por ciento- más un diferencial de entre un 0,75 por ciento y un 1por ciento , con lo que la cantidad resultante para el solicitante se eleva finalmente a la que oscila entre el 3,164 por ciento y el 3,414 por ciento
Aunque pudiera parecer lo contario por el precio que tiene hoy día una vivienda, lo cierto es que el alargamiento en el plazo de amortización de las hipotecas y la caída de los tipos de interés ha permitido que el esfuerzo económico de las familias sea en estos momentos similar al del año 2000. Los jóvenes son conocedores de ello. También de que el precio de la vivienda no bajará por mucho que insista el Gobierno y que la ‘amenaza’ de un repunte de los tipos por el descontrol de la inflación puede estar en puertas.
Pero no todos los casos son iguales. En líneas generales, a cualquier joven le interesa formalizar una hipoteca a largo plazo siempre y cuando encuentre la combinación más adecuada entre tipo de interés, amortización y posibilidades económicas personales. «Alargar el plazo más de lo necesario supone pagar intereses más años y estrecharlo en exceso puede llegar a implicar una carga demasiado pesada», asegura Gregorio Mayayo, presidente de la Asociación Hipotecaria Española.
En líneas generales, el alargamiento del plazo de amortización de un préstamo hipotecario favorece a quienes más dificultades tienen sobre el papel para poder hacer frente al mismo. Así, los jóvenes tienen en este instrumento financiero una posibilidad real de acceso a su primera vivienda. Un ejemplo que se utiliza mucho entre los expertos del mundo financiero es el que muestra que un préstamo a 100 años representaría un modesta cuota mensual de 12 euros por cada 6.000 que se soliciten. Por el momento, tan sólo sirve en el plano teórico.
Febrero 13th, 2008 at 12:31 pm
quiero comprar casa que este bien de precio y ademas poder salir de mis aprietos economicos